"LA INTOLERANCIA SE CURA VIAJANDO"

martes, 18 de noviembre de 2014

STOP & GO




Como simple aficionado ocasional y por tanto poco entendido en la materia, siempre me ha llamado la atención lo bien estudiada que está la estrategia de los equipos en la Fórmula 1. Ingenieros que tienen calculado al máximo el peso del coche para que sea más eficiente, pilotos que apuran tanto la gasolina que se quedan en la recta de meta, meteorólogos que con sus vaticinios pueden cambiar toda una estrategia de carrera… Pero sin duda hay una cosa que siempre me ha llamado la atención como simple espectador: qué difícil debe ser para un piloto que le manden entrar en boxes cuando más puestos está adelantando, cuando mejor está corriendo, e incluso cuando va líder. Saber que vas a perder 1min y que cuando salgas habrás perdido un montón de puestos…

Pero está claro que hay veces que para hacer una buena carrera necesitas parar a repostar de vez en cuando, cambiar neumáticos, o simplemente un Stop & Go para salir con fuerzas renovadas y ganas de comerte el mundo.

…Y EN ESAS ESTAMOS.

La carrera de nuestra vida es muy larga. A veces pensamos que solo importa lo que pase en esta vuelta, que es lo que tenemos a la vista, y nos olvidamos de que nuestra estrategia tiene que ser ganar la carrera, no hacer la vuelta rápida.

La carrera de mi vida empezó allá por 1983, pero me saltaré toda una etapa de casi 20 años para no aburrir al personal… Mi vida profesional empezó allá por 2001 que fue cuando un joven e inexperto chavalito de 18 años rompió el cascarón y dio sus primeros pasos en Salamanca con un sueño bien claro: quería ser Fisio. Y no solo fisio, quería ser un gran fisio, un fisio por vocación y un fisio que llegara algún día al deporte de elite que es lo que desde pequeño quiso hacer. Ser el que trabajaba en la sombra para ayudar a otros a conseguir sus grandes éxitos.

Mil aventuras y peripecias después, y cuando estaba disfrutando a tope de aquella gran carrera, llegó la primera parada en boxes. Hubo que hacerse a un lado y hacer una parada corta pero importantísima para llenar el depósito: FINLANDIA. Una entrada en boxes que cambió para siempre mi estrategia de carrera. Una nueva forma de abrir la mente y ver las cosas y la vida de otra manera. Fue duro echarse a un lado cuando estábamos en nuestro mejor momento en Salamanca, y quizá una de las decisiones más difíciles pero a la par acertadas que he tomado nunca.


Aquello me dio combustible y energía para unas cuantas vueltas muy emocionantes escalando posiciones. Vinieron el atletismo, el BM Valladolid y sus años gloriosos, Isaac Viciosa y la clínica, el Dr. Baró y CT, pero poco a poco el combustible se iba acabando y había que echar más gasolina. El motor estaba a punto de griparse y le faltaban ideas para solucionarlo.


Otra entrada en Boxes y que además motivo la apertura de este blog: AUSTRALIA. Mi gran aventura australiana. Poco que decir que no esté escrito por aquí abajo ya… Aquello fue un chute de energía a lo más profundo del motor y hasta un cambio de chasis. Vinieron grandes retos y motivaciones: la RFEA y sus velocistas, el Naturhouse y sus gestas, la clínica y los congresos, la docencia, la Universidad… Pero cuando otra vez tenía dominada la carrera, los jueces me piden un Stop & Go.

Una oportunidad única, quizá la que siempre había soñado, me llega como caída del cielo. Trabajar en ASPIRE, uno de los mejores y más reconocidos centros de Alto Rendimiento del mundo, y además con el equipo de atletismo. Un entorno con lo mejor de lo mejor a mi alrededor y con la oportunidad de dedicarme además a MI deporte. Con todos los medios y posibilidades a mi alcance y además con la posibilidad de viajar a otro país, vivir otra cultura, y seguir creciendo. Lo que siempre soñé… aquí está. En la palma de mi mano.
La burocracia ha hecho que esta entrada en boxes haya supuesto un barbecho de casi 3 meses inactivo. 3 meses para pensar, para reflexionar, para renovar energías, o simplemente… para disfrutar por una vez en la vida de un STOP! No se puede estar siempre con los ojos en la carretera. A veces hay que parar y disfrutar del paisaje. Y por suerte, lo he podido hacer.